Guía de propiedad y transito, la debilidad del negocio ganadero

May 23, 2022

En  nuestro país, la historia y los datos nos muestran que el sector agropecuario es el principal ingreso en materia de exportaciones. Cuestión que se sustenta en el ámbito interno con una cadena, en el caso de la ganadería, de negocios entre productores entre sí y  productores con frigoríficos.

Lo que conlleva a que por día se realicen decenas de operaciones que, además de movilizar mucha mano de obra, hace que circule una cantidad importante de bienes y servicios. Y es aquí donde, en nuestra opinión, se encuentra la mayor debilidad del negocio ganadero.

Como vemos, cada lote de ganado que se comercializa en el mercado de reposición importa una transferencia de bienes de importante valor, comparable por ejemplo con el monto de un automóvil, un terreno, una casa, entre otros. Y el único documento  que declara la transferencia de la propiedad de esos bienes es la conocida “Guía” (Guía de propiedad y transito), en la cual se detallan datos de los productores, así como de los animales  y el tipo de transacción que se está realizando con ella.

ganados en manga

Es aquí donde comienzan las dificultades. ¿Qué pasa si hay incumplimiento del contrato? ¿De qué sirve la Guía como documento para probar ese negocio?

Pensemos en un contrato de compraventa entre dos productores, donde se pacta un precio por cosa (ganado en este caso), un plazo para el pago del mismo, entre otras condiciones usuales en este negocio y la única documentación, como es de costumbre muchas veces en ese sector, es la Guía de propiedad y tránsito. Si se registra el incumplimiento del deudor, el vendedor dependerá de probar el valor de esa Guía ante la Justicia iniciando un reclamo judicial.

La cuestión, es que tanto los estudiosos del Derecho Agrario, así como la Jurisprudencia, le dan un valor meramente administrativo a este documento, la Guía no transfiere por si sola la propiedad y no es un contrato entre partes. Y aquí es cuando vemos que la tradición del sector ha llevado a que un contrato de alto valor, al no tener ninguna exigencia legal de forma, sea  la mayoría de las veces oral, que deriva en una dificultad en probarlos. Tornando dificultosa la exigencia de los derechos del vendedor.

Si bien el sistema de trazabilidad también supone un indicio del cambio de propiedad del ganado. Tampoco es un documento que indique en forma fehaciente el contrato de compraventa de aquellos. Ya que en todo el sistema, tanto de la guía en formato papel, como la electrónica, nunca incide o está inserta la voluntad del comprador a obligarse a un pago.

Claro está que estamos ante ciclos de vida, ciclos productivos que no pueden tener demasiada burocracia para la circulación de bienes,  además, juega un rol fundamental la tradición de los productores, el confiar en la palabra, que lleva a que en la mayoría de los casos no se cuente con más que la Guía.

Al no tener más exigencias por parte de la normativa, es el propio Productor el que deberá  hacer lo posible para que sus transacciones sean más seguras. Ya sea establecer un contrato simple pero por escrito,  que se firme un Vale o Pagaré, entre otros.

Es aquí que Campomercado marca la diferencia en cuanto a sistemas de garantía para los productores vendedores, por cuanto todo lote queda a consignación en la firma (sin cambiar la propiedad) mientras no se configure el pago del mismo, además de integrar un Fideicomiso de Garantía, contando con el servicio de entrega de anticipos, adelantos, pagos en cuotas, etc.

Sin contar el valor fundamental que tiene la Factura por venta de los semovientes, que es un camino para llegar al “título ejecutivo”, el cual por parte de nuestro Código General del Proceso permite un embargo rápido  ante cualquier incumplimiento.

Es este conjunto de garantías y herramientas jurídicas, que contamos en Campomercado, el cual hace que su negocio sea totalmente seguro sin perder la agilidad  que del negocio ganadero.

Compartir